Wounds (Exposición Final MA)

Exposición Final MA

El historiador y crítico de arte, James Elkins, concluyó su estudio sobre la escuela de arte con cierta tristeza:

“Enseñar en un departamento de arte o en una escuela de arte es la actividad más interesante que conozco, porque es lo más alejado de cualquier cosa que tenga sentido – una suerte de psicosis”(1). Yo digo ‘tristeza’, ya que viene al final de doscientas páginas de un examen crítico – que trata de dar sentido a prácticas pedagógicas y a la evolución histórica de los departamentos de arte y diseño contemporáneo. Él dedica una sección entera a la ‘crítica’ -el modelo estándar de análisis de las escuelas de arte- exponiendo procedimientos ocultos y explícitos de descripción, interpretación y evaluación que enmarcan el intercambio entre el estudiante y el profesor en la aparente búsqueda por el significado: la interacción del comentario que ‘enjuicia’ y ‘describe’ (donde el primero se oculta con frecuencia en el segundo).

Como alguien que ha pasado la mayor parte de su vida laboral en departamentos de arte y diseño, y a pesar de separarme de Elkins en una serie de cuestiones y afirmaciones (él está registrando la experiencia universitaria americana), su libro es un recordatorio útil de los mitos y contradicciones de “enseñar lo que no puede ser enseñado”, y del precario valor cognitivo de los juicios estéticos. En un sistema educativo donde los estudiantes y el personal están en constante revisión y bajo evaluaciones cualitativas y cuantitativas de las normas de nuestra vida profesional a nivel local y nacional -como en la actualidad con los departamentos/escuelas de arte y diseño del Reino Unido- cualquier reflexión sobre los objetos de arte y las prácticas producidas bajo esta rúbrica debe ser abordada con precaución: uno nunca sabe a quién pertenecen los intereses que están siendo atendidos. Dicho esto, se espera que produzcamos significado/s de las actividades productivas de nuestros estudiantes independientemente de sus concatenaciones múltiples: de cine y video, fotografía y performance, pintura y escultura, sonido e iluminación, los textos y el montaje… una lista tan larga y diversa como la enciclopedia del Emperador Chino del legendario Borges, o de los “encuentros casuales” de Lautremont.

Entonces, ¿qué se puede esperar de uno o dos años como artista emergente que ha vivido (casi quiero decir, que ha sobrevivido) un programa de postgrado en Bellas Artes. Una forma de trabajar un método (no una metodología a pesar de la habitual confusión de estos términos); algunas habilidades en el hacer -factura y fabricación, conocimiento de antecedentes históricos para la propia práctica de taller; comprensión de una terminología crítica – el discurso del arte, y un grado de escepticismo hacia una sobre determinación de la teórica (de nuevo, Elkin se viene a la mente), el reconocimiento de las exigencias y limitaciones de la búsqueda de la creación artística –como opción profesional, incluyendo las instituciones de arte desde los museos y las galerías hasta las ferias de arte y subastas, con capacidad de autorreflexión crítica y no siempre tomándose a sí mismo demasiado en serio, y reconociendo que las fallas, errores, malas decisiones y dudas son tan fundamentales para la creación como es la noche al día.

En otro contexto, al escribir sobre el trabajo de Nancy Spero y Kiki Smith, sugerí que la particularidad de la práctica del arte residía en “la configuración de alternativas convincentes para los escenarios visuales en nuestros encuentros con el mundo”(2) y esto me parece un razonable resumen de las aspiraciones de este grupo de magíster. El tono de una nota, el tenue aroma de la hierba cortada, la luz y el espacio, la extraña yuxtaposición de materiales que se encuentran cosidas, la mezcla y la tensión entre una forma fotografiada y pintada, patrones orgánicos de color y línea, gotas de pintura a través de una superficie: todas en su diversa expresión de intención e interés sugieren una lucha y un compromiso por encontrar formas afectivas de visualización para mundos perceptivos e imaginarios. Realmente no se puede pedir nada más.

Jon Bird
Septiembre 2012

(1) James Elkins Why Art Cannot Be Taught, Chicago 2001
(2) Jon Bird ‘Imagining Otherworlds: Connection and Difference in the Art of Nancy Spero and Kiki Smith’ in Other Worlds: The Art of Nancy Spero and Kiki Smith, London 2003

Este texto fue escrito en el contexto de la exposición final del magíster, Middlesex University Septiembre 2012.